CADÁVERES EXQUISITOS

Por: Rafael Hernández U

Todos los días pasa algo en éste rinconcito del mundo, en éste remanso de paz que sin razón aparente tiene cerca de seis millones de sus hijos regados como el cáncer por el mundo. Por el mundo que absorto, en sus páginas internacionales, ve cómo el desarrollo de los acontecimientos moldean de manera bizarra a éste pueblito latino que se niega a negarse a sí mismo para poder, si aún se puede, seguir adelante.

Pues bien, la semana pasada Colombia entera saltaba en una pata -en un casco- de la dicha. Todo el país celebraba el éxito de la Operación Sodoma que terminó con la vida de un troglodita y todos, absolutamente todos, bebimos y nos embriagamos con la sangre que servimos y tomamos en su cráneo, hicimos la danza de la victoria al lado de fogatas y quisimos que el cadáver mediático fuera cortado en pequeños trocitos para comernos, adobado al ajillo, un pedazo de ese hijueputica; pues una vez más nos resultó económico y divertido el espectáculo esperanzador que día a día hunde más y más a Colombia en sus propios onanismos mentales.

Los medios de comunicación salieron con chivas y burras, cantándole a los cuatro vientos que cayó Mojo Jojo, el más brutal de los brutos y por eso, sólo por eso todos creímos que ahora sí la frase que en mala hora el General (R) Padilla de León dijera, se volvió sentencia: El fin del fin está cerca.

Aunque ésta frase, a decir verdad, sea abstracta, lapidaria, eterna e inverosímil, porque el fin está cerca desde que capturaron a Simón Trinidad mientras compartía lecho con Hugo Rafael y Sonia les llevaba tintos, huevos pericos y el periódico que cerrarían ese día. El fin está cerca desde que murió el Negro Acacio, Martín Caballero, Raúl Reyes, Iván Ríos y Domingo Biojó. El fin le respiraba en la nuca al General Padilla de León desde que se hizo pública la muerte de Manuel Marulanda Vélez por complicaciones en su gran corazón. El fin le pisaba los talones al entonces comandante de las Fuerzas Militares cuando gritó en coro destemplado con el General Montoya “¡¡¡Jaque mate a las Farc!!!” en ocasión a la Operación que debió ser enroque y que extraditó a César y a Gafas.

El fin está cerca desde que el Monseñor Procurador General de la Nación, en medio de su sapiencia, iluminado por Dios quien suplió la carencia de pruebas, destituyó a Piedad Córdoba y compulsó copias a la Fiscalía, por ser la Teodora Bolívar que le conseguía y manejaba las chichiguas a las Farc, comenzando así con la cadena de juicios sumarios que se ven venir para satisfacer la sed de justicia de un país que se caracteriza por lo injusto. Porque, a decir verdad, toda esta caterva justiciera y morbosa sabe que los únicos delitos de ésta mujer son sufrir de diarrea mental, padecer incontinencia verbal, ser antiuribista, tener como mejor amigo a un orangután y usar turbantes con largos faldones al mejor estilo de gitana prestidigitadora que espero, de corazón, pose algún día para Soho tal y como lo hizo, en mala hora, Yidis.

Y yéndonos lejos, el fin de todos los males de Colombia ésta cerca hace rato, desde que el gobierno de la señorita Gaviria Trujillo dio de baja a su majestad Pablo Escobar Gaviria, primo hermano de José Obdulio el Iluminado. El fin se acercó también cuando en el gobierno del señor elefante Samper Pizano autorizó la extradición de los hermanos Rodríguez Orejuela y estuvo cerca, también, cuando el catedrático y pacificador Uribe Vélez envió de paseo a Walt Disney World a los adelantados Salvatore Mancuso, don Berna, HH, Cuco Vanoy, Jorge 40, Gordo Lindo, el Tuso, Pablo Sevillano, Hernán Giraldo Serna y le hizo una misa a Carlos Castaño, mientras que millares de víctimas esperan, aún hoy, un plato de lentejas o un Plan de Ordenamiento Territorial que reconstruya sus pueblos y agrande sus cementerios para cuando desocupen tanta fosa común.

En fin. De pronto la manera más efectiva de sobrellevar las cosas es saboreando un buen rato un pedacito de cielo cada vez que los medios botan, como quien lanza un trozo de carne a las bestias, un titular como los de la semana pasada, los de ayer o los de hace años.

Quizás así es mejor… así el hambre, quizás, pasa un rato.

Cordial saludo,

RH.

http://erre-hache-uno-ene-uno.blogspot.com/

@RH1N1